La ética empresarial parte de la responsabilidad social
Introducción.
Cada vez más, las sociedades se
empeñan en construir condiciones de convivencia y escenarios donde confluyan
los intereses comunes de conveniencia para todos. Los gobiernos y las
estructuras políticas generan un amplio campo normativo para combatir la corrupción
y estimular las conductas éticas en las organizaciones y administración de los
bienes públicos.
En un mundo globalizado, las
organizaciones sociales han empezado a considerar importante el comportamiento
ético en su accionar público o privado, como base fundamental para la
productividad y competitividad de los bienes y/o servicios que ofrecen,
reconociendo que el ejercicio de la libre competencia en el mercado tiene
límites y fronteras marcadas por la lealtad, la buena fe, las sanas costumbres
y los intereses colectivos.
Por lo tanto, conviene contribuir a
las discusiones sobre la ética y su relación con las múltiples actividades
humanas, no solo desde el punto de vista individual sino desde las
organizaciones, pues el comportamiento ético tiene como consecuencia la
responsabilidad social, en el sentido de que todos los actores políticos,
sociales, empresariales están comprometidos con el devenir del conjunto de la
sociedad.
Ante este panorama, la idea es
suscitar una reflexión que facilite la comunicación entre las empresas y la
ética, entre los empresarios y la responsabilidad social de tal manera que se
comprenda que la ética, la conciencia moral y la responsabilidad social son
compatibles con la prestación de bienes y servicios de alta calidad en el marco
de las nuevas concepciones sobre lo público.
¿Qué es la ética?
El tema de la ética se ha
posicionado en la agenda social y política a nivel mundial. Hoy más que nunca,
se ha despertado el interés por establecer límites razonables a la conducta
humana en lo relacionado con el otro, la naturaleza, los bienes públicos, los
animales y las organizaciones. Bajo el enfoque ético se agrupan una serie
de temas que fundamentan la acción humana en valores como el bien, la libertad
y la justicia.
Para definir la ética, siempre se ha
apelado al pensamiento occidental que, siendo válido, no agota los saberes
producidos por la humanidad en relación con la conducta y el comportamiento. La
Ética a Nicómano de Aristóteles representa el inicio de las discusiones sobre
la ética en Occidente; allí se analiza la relación del carácter y la
inteligencia con la felicidad. El otro referente fundamental es la ética
kantiana de donde se derivan los imperativos categóricos. Para Kant, la ética
debe ser autónoma, es el propio sujeto el que se determina así mismo a obrar,
la ley moral se presenta como un imperativo.
Apoyándose
en los conceptos de Ortega u Gasset, Adela Cortina (1998) define la ética como
la moral en la que todas las personas están inmersas: “una persona está alta de
moral cuando se encuentra en su pleno quicio y eficacia vital”; esta moral no
viene de fuera sino de dentro. Desde este punto de vista, las personas,
organizaciones, oficios o instituciones no deben buscar normas externas para
regular su conducta, sino buscar desde dentro a través de la convicción
de su pleno rendimiento, es decir, su pleno quicio y eficacia vital, pues para
la ética lo más importante es crear convicciones en las personas o en las
organizaciones.
Otros más sofisticados, piensan que
la ética es algo subjetivo, que se restringe a la vida privada, no hay lugar a
la intersubjetividad de convencer a otros de que la decisión tomada es la más
adecuada. Este enfoque olvida que el individuo, las organizaciones, las
instituciones se encuentran dentro de la esfera de lo público.
Las empresas, los empresarios y los
políticos tienen que convencerse de que vale la pena vivir moralmente, puesto
que no hay legislación que resuelva el asunto. La ética individual de Kant
basada en la buena intención, debe ser complementada con la ética de las
organizaciones teniendo en cuenta que las decisiones se toman en forma
colectiva y en un medio caracterizado por el mercado, el lucro y la
responsabilidad. El empresario tiene que ser responsable de las consecuencias
previsibles de sus decisiones, pero la convicción personal no es
suficiente garantía de un comportamiento ético.
La ética kantiana del desinterés se
debe complementar con la ética del interés legítimo. En forma equivocada, se
cree que las conductas son tanto más meritorias moralmente cuanto más
desinteresadas sean. Por eso, una de las grandes claves de la ética de la
empresa es advertir que una acción interesada no necesariamente es inmoral. Una
acción interesada es moralmente correcta cuando lo que se está buscando no es
únicamente el interés egoísta sino un interés universalizable, es decir, el
interés común.
Por otra parte, el pensamiento
latinoamericano también ha hecho contribuciones importantes a la construcción
de nuevos paradigmas y enfoques para determinar las características de un
comportamiento ético. Bernardo Toro, intelectual colombiano, ha planteado el cuidado
como el nuevo paradigma ético para una nueva civilización. “El cuidado asume
una doble función de prevención de daños futuros y de regeneración de daños
pasados. El cuidado posee ese don: refuerza la vida, atiende a las condiciones
físico-químicas, ecológicas, sociales y espirituales que permiten la
reproducción de vida y su ulterior evolución.” De manera acertada Toro plantea
“que el conjunto de valores de un nuevo orden ético conforma una nueva forma de
ver el mundo, una nueva cosmovisión, la cual tiene diversos elementos
(distinciones, juicios, emociones posturas, etc.) que definen una forma
particular de estar-en- el-mundo, de ver la vida y de dar sentido a lo
que nos acontece y de la cual derivan nuestros patrones estables de
comportamiento y el modo de ser que nos caracteriza; esa cosmovisión es
nuestra estructura interna de coherencia.”
El autor en mención propone como
valores de la nueva cosmovisión:
· El cuidado: saber
cuidar
· Saber hacer
transacciones ganar-ganar
· La comensalidad:
el acceso solidario al alimento
Los valores para aprovechar el
relacionamiento y el encuentro con el otro:
· Saber conversar.
· El respeto.
· La hospitalidad.
Este nuevo orden ético es el nuevo
paradigma de civilización global para la sociedad civil, la empresa y el Estado
dentro de un mundo sin fronteras.
Los seres humanos para poder
sobrevivir no pueden dejar de producir y consumir bienes, servicios y sentidos
(símbolos y significados); en este escenario se realizan múltiples
transacciones en lo económico, lo político, lo social y lo cultural; una
transacción justa y equitativa genera valor para ambas partes. Por esto es
importante aprender a hacer transacciones de tipo ganar-ganar; este aprendizaje
implica: saber crear valor económico y ético al mismo tiempo; producir y
consumir bienes útiles; aumentar la calidad y duración de los bienes; aumentar
la transparencia pública del Estado, la Empresa y las Organizaciones de la
Sociedad Civil.
Finalmente, conviene hacer
referencia a las cosmovisiones indígenas que aportan elementos simples,
sencillos pero profundos en torno al comportamiento humano. Es importante
recordar que el pensamiento indígena es geocéntrico al contrario del
pensamiento occidental que se construye sobre una concepción antropocéntrica.
Enrique Dussel y Boaventura de Sousa se han empeñado en rescatar los saberes
ancestrales excluidos y menospreciados por el pensamiento occidental.
“Las Epistemologías del Sur son el reclamo de nuevos procesos de
producción, de valorización de conocimientos válidos, científicos y no
científicos, y de nuevas relaciones entre diferentes tipos de conocimiento, a
partir de las prácticas de las clases y grupos sociales que han sufrido, de
manera sistemática, destrucción, opresión y discriminación causadas por el
capitalismo y el colonialismo”. Todo el imperio incaico había interiorizado las
siguientes máximas: “Ama sua, ama llulla, ama checklla” cuyo significado
es: “no robar, no mentir, no ser perezoso” y que representan un verdadero
código de ética. La actual Constitución Política de Bolivia ha retomado estos
saberes ancestrales; el artículo 8 establece: “El Estado asume y promueve como
principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama
suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña
(vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena),
ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble).”
Todos estos principios expresados en lengua aymará constituyen fundamentos
éticos del Estado y la sociedad boliviana.
La ética empresarial.
La ética en la empresa es
considerada como un catalizador para que los gerentes realicen acciones
socialmente responsables. Desde “1970 se viene realizando estudios de
ética en la educación administrativa” (CERTO,
2001), desde entonces se ha fortalecido esta
temática que siempre va unida a la responsabilidad social y que las
organizaciones deben tener en cuenta para obtener crédito y volverse confiables
en los bienes y servicios que ofrecen a los clientes.
Por tanto, se puede decir que la
ética en las organizaciones es la capacidad que tiene el gerente de reflexionar
sobre los valores en el proceso de toma de decisiones, determinando cómo
afectan al cliente interno y externo y cómo influyen en el desarrollo del
proceso administrativo a fin de lograr la competitividad, entendida como
la capacidad de sostenerse en el mercado y no como el simple desalojo del
competidor.
La ética es un componente importante
para una administración efectiva, implica actuar con sentido moral desde el
nivel estratégico hasta el nivel táctico y operacional construyendo
un sitio de trabajo agradable y fortalecido de valores. En esta medida, la
ética empresarial se define como el “comportamiento de los administradores de
una empresa en relación con las decisiones de carácter moral “ (GARCIA
DEL JUNCO, 2001). Las organizaciones
que aplican la ética sin duda permanecen en el tiempo por su calidad en el buen
servicio.
Código de ética
“Un código de ética es una
declaración formal que sirve a la gente de una organización en particular de
guía ética sobre cómo actuar y tomar decisiones” (CERTO,
2001); generalmente abordan temas como: los
conflictos de interés, la competencia, la privacidad de la información, las
recompensas, gestión de donaciones, códigos que sirven de herramienta eficaz y
eficiente en las buenas prácticas de ética en las empresas y deben ser
evaluados y redefinidos de acuerdo a los cambios y necesidades del mundo en
evolución.
¿Porque es
importante la ética en las organizaciones?
Es conveniente hacer una diferencia
entre empresa y negocio cuando se habla de ética. Se entiende por
empresa “un ente estructurado para la obtención de recursos financieros a
través de la comercialización de servicios, productos, bienes, generar dinero a
partir de la satisfacción de las necesidades de los consumidores” (NEVAREZ,
2014), por otro lado, un negocio “es
aquella actividad que se puede reproducir de manera sistemática en un lugar con
la finalidad de obtener ingresos a través de la venta de artículo y/o
servicios”. (NEVAREZ,
2014).
En este sentido, una empresa es
generadora de riqueza y construye un proyecto ético, crea condiciones estables,
genera empleo, ofrece productos y/o servicios de calidad, a largo plazo,
contribuye con el medio ambiente y cumple con la responsabilidad social.
Por su parte, el negociante simplemente está interesado en desbalancear
la transacción a favor de él, en obtener ganancia con la explotación del
talento humano, sin ninguna garantía laboral, ni condiciones físicas,
ambientales y de salud, ejemplo de ello, es el narcotráfico, las
pirámides, los agiotistas, los contrabandistas, quienes obtienen dinero fácil y
están por fuera de la ley causando una grave lesión a la economía social.
Por tanto, la empresa y el negocio
son dos lógicas e intereses distintos. Adela Cortina manifiesta que
la ética de la empresa “es un tipo de saber que ayuda a quienes trabajan en la
empresa a tomar decisiones prudentes y justas fundamentadas en valores morales”,
prudentes por cuanto están relacionadas con el tema de la ética de la
responsabilidad; y justas porque tienen que ver con la adquisición de un cierto
nivel moral en una sociedad y el nivel de conciencia moral en el que tiene que
estar la empresa.
Así las cosas, la aplicación de un
código de ética en las organizaciones contribuye con tres factores esenciales:
Productividad, experiencia con el cliente y políticas gubernamentales.
Productividad
Una organización es productiva
cuando las operaciones, actividades y transacciones que realiza el empresario
contribuyen a la construcción de riqueza, entendida ésta como “el conjunto de
bienes, servicios, valores, transacciones, ambientes y relaciones que le
permiten a hombres y mujeres vivir dignamente y ser felices”. El quehacer
empresarial tiene una dimensión social, esto es, que a pesar de ser actividades
que corresponden al sector privado, la prestación de bienes y servicios se
convierte en algo de conveniencia pública, como lo dice ARENDT (2009)
entendiendo lo público no como lo estatal sino como aquella esfera común
donde confluye los intereses de todos los miembros de una sociedad.
Experiencia con
el cliente
Las prácticas administrativas
realizadas con ética pueden influir en los clientes y proveedores, la imagen
corporativa positiva atrae clientes, refleja confiabilidad, calidad y
posicionamiento en el mercado. Por mencionar algunas organizaciones que guardan
experiencias agradables con el clientes están: Restaurante La Merced en Pasto es
símbolo de “bienestar y satisfacción al cliente mediante estrategias
generadoras de valor con excelente calidad y servicio” (RESTAURANTES
LA MERCED, 2014), FRISBY, AFC, EL CORRAL,
ESTUDIO F.
Políticas
gubernamentales
Cuando las empresas utilizan
la ética, pueden mejorar la salud, mantener precios estables, ofrecer productos
y/o servicios de alta calidad, minimizando la serie de normas que dicta el
gobierno en caso de incumplimiento de la ética. Sin embargo,
existen algunas organizaciones que han conformado un presunto cartel
de papel, papel higiénico, pañales desechables como son: Colombia
Kimberly, COLPAPEL S.A, TECNOQUIMICAS S.A., y PRODUCTOS FAMILIA S.A.,
(Resolución 47965 del 4 de agosto del 2014 de la Superintendencia de Industria
y Comercio).
Ventaja
competitiva
La ética y la competitividad son
inseparables. En la actualidad el mercado exige organizaciones
comprometidas, transparentes y con apropiación tecnológica, bien cita Quirilio
Matos a Rinnov Kan, “Sin valores sólidos estamos coqueteando con el
desastre. Con valores sólidos, podemos enfrentar a los mercados internacionales“ (LOPEZ,
2014).
Se concluye entonces, que las
organizaciones con un código de ética definido, brindan una ventaja competitiva
en los bienes y/o servicios ofrecidos, proyectan una imagen ética
positiva ante los consumidores, proveedores y empleados; y realizan
acciones socialmente responsables para el beneficio individual, empresarial y
social, en el marco de lo público.
La implementación de la ética en la
empresa permite trabajadores con sentido de pertenencia, honestos, con
principios y valores para una eficiente y eficaz prestación del servicio al
cliente interno y externo, posicionando la empresa en el mercado competitivo.
Referencias
ARENDT, H. (2009). La Condición Humana. (R. G.
Novales, Trad.) Buenos Aires, Argentina: PAIDOS. Recuperado el 23 de 03 de
2016, de
http://clea.edu.mx/biblioteca/Arendt%20Hanna%20-%20La%20Condicion%20Humana.pdf
CAMARA DE COMERCIO. Colombo Británica. (2013). Los Top 30
de la Responsabilidad Social en Colombia. Colombia. Recuperado el 25 de marzo
de 2016, de
http://www.colombobritanica.com/web/la-camara/responsabilidad-social/libro-los-top-30-de-la-rse-en-colombia/284-los-top-30-de-la-responsabilidad-social-en-colombia.html
CERTO, S. C. (2001). Administración Moderna
(Octava ed.). Bogotá
D.C.: Prentice Hall. Recuperado el 21 de 03 de 2016
Funciones de control y vigilancia sobre actos de
competencia desleal, Resolución 47965 (Superintendencia de Industria y Comercio
4 de Agosto de 2014). Recuperado el 22 de Marzo de 2016

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