martes, 21 de noviembre de 2017

Ética Empresarial

La ética empresarial parte de la responsabilidad social


Introducción.
Cada vez más, las sociedades se empeñan en construir condiciones de convivencia y escenarios donde confluyan los intereses comunes de conveniencia para todos. Los gobiernos y las estructuras políticas generan un amplio campo normativo para combatir la corrupción y estimular las conductas éticas en las organizaciones y administración de los bienes públicos.

En un mundo globalizado, las organizaciones sociales han empezado a considerar importante el comportamiento ético en su accionar público o privado, como base fundamental para la productividad y competitividad de los bienes y/o servicios que ofrecen, reconociendo que el ejercicio de la libre competencia en el mercado tiene límites y fronteras marcadas por la lealtad, la buena fe, las sanas costumbres y los intereses colectivos.

Por lo tanto, conviene contribuir a las discusiones sobre la ética y su relación con las múltiples actividades humanas, no solo desde el punto de vista individual sino desde las organizaciones, pues el comportamiento ético tiene como consecuencia la responsabilidad social, en el sentido de que todos los actores políticos, sociales, empresariales están comprometidos con el devenir del conjunto de la sociedad.

Ante este panorama, la idea es suscitar una reflexión que facilite la comunicación entre las empresas y la ética, entre los empresarios y la responsabilidad social de tal manera que se comprenda que la ética, la conciencia moral y la responsabilidad social son compatibles con la prestación de bienes y servicios de alta calidad en el marco de las nuevas concepciones sobre lo público.

¿Qué es la ética?
El tema de la ética se ha posicionado en la agenda social y política a nivel mundial. Hoy más que nunca, se ha despertado el interés por establecer límites razonables a la conducta humana en lo relacionado con el otro, la naturaleza, los bienes públicos, los animales y las organizaciones.  Bajo el enfoque ético se agrupan una serie de temas que fundamentan la acción humana en valores como el bien, la libertad y la justicia.

Para definir la ética, siempre se ha apelado al pensamiento occidental que, siendo válido, no agota los saberes producidos por la humanidad en relación con la conducta y el comportamiento. La Ética a Nicómano de Aristóteles representa el inicio de las discusiones sobre la ética en Occidente; allí se analiza la relación del carácter y la inteligencia con la felicidad. El otro referente fundamental es  la ética kantiana de donde se derivan los imperativos categóricos. Para Kant, la ética debe ser autónoma, es el propio sujeto el que se determina así mismo a obrar, la ley moral se presenta como un imperativo.

Apoyándose en los conceptos de Ortega u Gasset, Adela Cortina (1998) define la ética como la moral en la que todas las personas están inmersas: “una persona está alta de moral cuando se encuentra en su pleno quicio y eficacia vital”; esta moral no viene de fuera sino de dentro. Desde este punto de vista, las personas, organizaciones, oficios o instituciones no deben buscar normas externas para regular su conducta, sino  buscar desde dentro a través de la convicción de su pleno rendimiento, es decir, su pleno quicio y eficacia vital, pues para la ética lo más importante es crear convicciones en las personas o en las organizaciones.
Otros más sofisticados, piensan que la ética es algo subjetivo, que se restringe a la vida privada, no hay lugar a la intersubjetividad de convencer a otros de que la decisión tomada es la más adecuada. Este enfoque olvida que el individuo, las organizaciones, las instituciones se encuentran dentro de la esfera de lo público.
Las empresas, los empresarios y los políticos tienen que convencerse de que vale la pena vivir moralmente, puesto que no hay legislación que resuelva el asunto. La ética individual de Kant basada en la buena intención, debe ser complementada con la ética de las organizaciones teniendo en cuenta que las decisiones se toman en forma colectiva y en un medio caracterizado por el mercado, el lucro y la responsabilidad. El empresario tiene que ser responsable de las consecuencias previsibles de sus decisiones, pero la convicción personal  no es suficiente garantía de un comportamiento ético.

La ética kantiana del desinterés se debe complementar con la ética del interés legítimo. En forma equivocada, se cree que las conductas son tanto más meritorias moralmente cuanto más desinteresadas sean. Por eso, una de las grandes claves de la ética de la empresa es advertir que una acción interesada no necesariamente es inmoral. Una acción interesada es moralmente correcta cuando lo que se está buscando no es únicamente el interés egoísta sino un interés universalizable, es decir, el interés común.
Por otra parte, el pensamiento latinoamericano también ha hecho contribuciones importantes a la construcción de nuevos paradigmas y enfoques para determinar las características de un comportamiento ético. Bernardo Toro, intelectual colombiano, ha planteado el cuidado como el nuevo paradigma ético para una nueva civilización. “El cuidado asume una doble función de prevención de daños futuros y de regeneración de daños pasados. El cuidado posee ese don: refuerza la vida, atiende a las condiciones físico-químicas, ecológicas, sociales y espirituales que permiten la reproducción de vida y su ulterior evolución.” De manera acertada Toro plantea “que el conjunto de valores de un nuevo orden ético conforma una nueva forma de ver el mundo, una nueva cosmovisión, la cual tiene diversos elementos (distinciones, juicios, emociones posturas, etc.) que definen una forma particular de estar-en-  el-mundo, de ver la vida y de dar sentido a lo que nos acontece y de la cual derivan nuestros patrones estables de comportamiento y el modo de ser que nos caracteriza; esa cosmovisión es nuestra estructura interna de coherencia.
El autor en mención propone como valores de la nueva cosmovisión:
·       El cuidado: saber cuidar
·       Saber hacer transacciones ganar-ganar
·       La comensalidad: el acceso solidario al alimento
Los valores para aprovechar el relacionamiento y el encuentro con el otro:
·       Saber conversar.
·       El respeto.
·       La hospitalidad.
Este nuevo orden ético es el nuevo paradigma de civilización global para la sociedad civil, la empresa y el Estado dentro de un mundo sin fronteras.
Los seres humanos para poder sobrevivir no pueden dejar de producir y consumir bienes, servicios y sentidos (símbolos y significados); en este escenario se realizan múltiples transacciones en lo económico, lo político, lo social y lo cultural; una transacción justa y equitativa genera valor para ambas partes. Por esto es importante aprender a hacer transacciones de tipo ganar-ganar; este aprendizaje implica: saber crear valor económico y ético al mismo tiempo; producir y consumir bienes útiles; aumentar la calidad y duración de los bienes; aumentar la transparencia pública del Estado, la Empresa y las Organizaciones de la Sociedad Civil.
Finalmente, conviene hacer referencia a las cosmovisiones indígenas que aportan elementos simples, sencillos pero profundos en torno al comportamiento humano. Es importante recordar que el pensamiento indígena es geocéntrico al contrario del pensamiento occidental que se construye sobre una concepción antropocéntrica. Enrique Dussel y Boaventura de Sousa se han empeñado en rescatar los saberes ancestrales excluidos y menospreciados por el pensamiento occidental.  “Las Epistemologías del Sur son el reclamo de nuevos procesos de producción, de valorización de conocimientos válidos, científicos y no científicos, y de nuevas relaciones entre diferentes tipos de conocimiento, a partir de las prácticas de las clases y grupos sociales que han sufrido, de manera sistemática, destrucción, opresión y discriminación causadas por el capitalismo y el colonialismo”. Todo el imperio incaico había interiorizado las siguientes máximas: “Ama sua, ama llulla, ama checklla” cuyo significado es: “no robar, no mentir, no ser perezoso” y que representan un verdadero código de ética. La actual Constitución Política de Bolivia ha retomado estos saberes ancestrales; el artículo 8 establece: “El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble).” Todos estos principios expresados en lengua aymará constituyen fundamentos éticos del Estado y la sociedad boliviana.

La ética empresarial.
La ética en la empresa es considerada como un catalizador  para que los gerentes realicen acciones socialmente responsables.  Desde “1970 se viene realizando estudios de ética en la educación administrativa” (CERTO, 2001), desde entonces se ha fortalecido esta temática que siempre va unida a la responsabilidad social y que las organizaciones deben tener en cuenta para obtener crédito y volverse confiables en los bienes y servicios que ofrecen a los clientes.
Por tanto, se puede decir que la ética en las organizaciones es la capacidad que tiene el gerente de reflexionar sobre los valores en el proceso de toma de decisiones, determinando cómo afectan al cliente interno y externo y cómo influyen en el desarrollo del proceso administrativo a fin de  lograr la competitividad, entendida como la capacidad de sostenerse en el mercado y no como el simple desalojo del competidor.  

La ética es un componente importante para una administración efectiva, implica actuar con sentido moral desde el nivel estratégico  hasta el nivel táctico y operacional  construyendo un sitio de trabajo agradable y fortalecido de valores. En esta medida, la ética empresarial se define como el “comportamiento de los administradores de una empresa en relación con las decisiones de carácter moral “ (GARCIA DEL JUNCO, 2001).  Las organizaciones que aplican la ética sin duda permanecen en el tiempo por su calidad en el buen servicio.

Código de ética
“Un código de ética es una declaración formal que sirve a la gente de una organización en particular de guía ética sobre cómo actuar y tomar decisiones” (CERTO, 2001); generalmente abordan temas como: los conflictos de interés, la competencia, la privacidad de la información, las recompensas, gestión de donaciones, códigos que sirven de herramienta eficaz y eficiente en las buenas prácticas de ética en las empresas y deben ser evaluados y redefinidos de acuerdo a los cambios y necesidades del mundo en evolución.

¿Porque es importante la ética en las organizaciones?
Es conveniente hacer una diferencia entre empresa y negocio cuando se habla de ética.  Se entiende por  empresa “un ente estructurado para la obtención de recursos financieros a través de la comercialización de servicios, productos, bienes, generar dinero a partir de la satisfacción de las necesidades de los consumidores” (NEVAREZ, 2014),  por otro lado,  un negocio “es aquella actividad que se puede reproducir de manera sistemática en un lugar con la finalidad de obtener ingresos a través de la venta de artículo y/o servicios”. (NEVAREZ, 2014). 

En este sentido, una empresa es generadora de riqueza y construye un proyecto ético, crea condiciones estables, genera empleo, ofrece productos y/o servicios de calidad, a largo plazo, contribuye con el medio ambiente y cumple con la responsabilidad social.  Por su parte,  el negociante simplemente está interesado en desbalancear la transacción a favor de él, en obtener ganancia con la explotación del talento humano, sin ninguna garantía laboral, ni condiciones físicas, ambientales y de salud,  ejemplo de ello, es el narcotráfico, las pirámides, los agiotistas, los contrabandistas, quienes obtienen dinero fácil y están por fuera de la ley causando una grave lesión a la economía social.
Por tanto, la empresa y el negocio son dos lógicas e intereses distintos.   Adela Cortina manifiesta que la ética de la empresa “es un tipo de saber que ayuda a quienes trabajan en la empresa a tomar decisiones prudentes y justas fundamentadas en valores morales”, prudentes por cuanto están relacionadas con el tema de la ética de la responsabilidad; y justas porque tienen que ver con la adquisición de un cierto nivel moral en una sociedad y el nivel de conciencia moral en el que tiene que estar la empresa.

Así las cosas, la aplicación de un código de ética en las organizaciones contribuye con tres factores esenciales: Productividad, experiencia con el cliente y políticas gubernamentales.


Productividad
Una organización es productiva cuando las operaciones, actividades y transacciones que realiza el empresario contribuyen a la construcción de riqueza, entendida ésta como “el conjunto de bienes, servicios, valores, transacciones, ambientes y relaciones que le permiten a hombres y mujeres vivir dignamente y ser felices”. El quehacer empresarial tiene una dimensión social, esto es, que a pesar de ser actividades que corresponden al sector privado, la prestación de bienes y servicios se convierte en algo de conveniencia pública, como lo dice ARENDT (2009) entendiendo lo público no como lo estatal  sino como aquella esfera común donde confluye los intereses de todos los miembros de una sociedad.

Experiencia con el cliente
Las prácticas administrativas realizadas con ética pueden influir en los clientes y proveedores, la imagen corporativa positiva atrae clientes, refleja confiabilidad, calidad y posicionamiento en el mercado. Por mencionar algunas organizaciones que guardan experiencias agradables con el clientes están: Restaurante La Merced en Pasto es símbolo de “bienestar y satisfacción al cliente mediante estrategias generadoras de valor con excelente calidad y servicio” (RESTAURANTES LA MERCED, 2014), FRISBY, AFC, EL CORRAL,  ESTUDIO F.

Políticas gubernamentales
Cuando las empresas  utilizan la ética, pueden mejorar la salud, mantener precios estables, ofrecer productos y/o servicios de alta calidad, minimizando la serie de normas que dicta el gobierno  en caso de incumplimiento de la ética.  Sin embargo, existen algunas organizaciones que han  conformado un presunto cartel de  papel, papel higiénico, pañales desechables como son: Colombia Kimberly, COLPAPEL S.A, TECNOQUIMICAS S.A., y PRODUCTOS FAMILIA S.A., (Resolución 47965 del 4 de agosto del 2014 de la Superintendencia de Industria y Comercio).

Ventaja competitiva
La ética y la competitividad son inseparables.  En la actualidad el mercado exige organizaciones comprometidas, transparentes y con apropiación tecnológica, bien cita Quirilio Matos a Rinnov Kan, “Sin valores sólidos estamos coqueteando con el desastre. Con valores sólidos, podemos enfrentar a los mercados internacionales“ (LOPEZ, 2014).

Se concluye entonces, que las organizaciones con un código de ética definido, brindan una ventaja competitiva en los bienes y/o servicios ofrecidos, proyectan una imagen ética positiva  ante los consumidores, proveedores y empleados; y realizan acciones socialmente responsables para el beneficio individual, empresarial y social, en el marco de lo público.
  
La implementación de la ética en la empresa permite trabajadores con sentido de pertenencia, honestos, con principios y valores para una eficiente y eficaz prestación del servicio al cliente interno y externo, posicionando la empresa en el mercado competitivo.


Referencias
ARENDT, H. (2009). La Condición Humana. (R. G. Novales, Trad.) Buenos Aires, Argentina: PAIDOS. Recuperado el 23 de 03 de 2016, de http://clea.edu.mx/biblioteca/Arendt%20Hanna%20-%20La%20Condicion%20Humana.pdf
CAMARA DE COMERCIO. Colombo Británica. (2013). Los Top 30 de la Responsabilidad Social en Colombia. Colombia. Recuperado el 25 de marzo de 2016, de http://www.colombobritanica.com/web/la-camara/responsabilidad-social/libro-los-top-30-de-la-rse-en-colombia/284-los-top-30-de-la-responsabilidad-social-en-colombia.html
CERTO, S. C. (2001). Administración Moderna (Octava ed.). Bogotá D.C.: Prentice Hall. Recuperado el 21 de 03 de 2016
Funciones de control y vigilancia sobre actos de competencia desleal, Resolución 47965 (Superintendencia de Industria y Comercio 4 de Agosto de 2014). Recuperado el 22 de Marzo de 2016

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